Diseño e informática: condenados a entendernos

Diseño e informática: condenados a entendernos

Es importante que los futuros profesionales del ámbito de la tecnología y del diseño tengan una visión lo más amplia posible de los retos que habrán de abordar, lo que solo se puede lograr con una formación altamente multidisciplinar

Podría parecer que el final del siglo XX fue hace cuatro días y poco a poco, estamos próximos a completar el primer cuarto del siglo XXI. Y es una obviedad que en estos tiempos todo cambia a velocidad de vértigo. Las sociedades se actualizan y modifican sus usos y costumbres con una rapidez que es varias veces mayor que la que se daba en tiempos no muy lejanos. A modo de ejemplo, un dispositivo que hoy en día está completamente integrado en nuestra vida diaria, como es el teléfono móvil, tiene menos de 50 años de historia (la primera llamada con un móvil se realizó en 1973), y uno de los modelos de móvil más famosos y más extendidos, como es el iPhone de Apple, cumplirá tan solo 11 años el próximo julio.

Estos cambios demandan el trabajo de profesionales que dispongan de una formación excelente, adaptable e interdisciplinar. Aunque, muy a nuestro pesar, existan casos y noticias recientes que trasmiten a los ciudadanos una sensación de falta de rigor y de seriedad, en la inmensa mayoría de las instituciones de educación superior trabajamos día a día con absoluta profesionalidad para alcanzar nuestros objetivos. Esto es todavía más importante cuando se trata de instituciones financiadas con fondos públicos, que debemos cumplir las misiones que la sociedad nos encomienda, en particular la de la prestación efectiva del servicio público de la enseñanza superior.

Para dar cumplimiento a ese servicio, y para hacerlo de manera efectiva, una de nuestras obligaciones es la de explorar vías de colaboración entre diferentes instituciones de servicio público. En nuestra comunidad autónoma, y con la salvedad del Centro Asociado de La Rioja de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (que es una universidad de carácter estatal), solo existen dos centros públicos que pueden expedir títulos oficiales de Grado o títulos equivalentes a Grado universitario a todos los efectos, según la legislación vigente: la Universidad de La Rioja y la Escuela Superior de Diseño de La Rioja.

El ejemplo antes mencionado del teléfono móvil iPhone es una muestra evidente de que tecnología y el diseño van de la mano: el éxito de este dispositivo viene dado tanto por una cosa como por la otra. Por casos como este (que son cada vez más frecuentes) es por lo que es importante que los futuros profesionales del ámbito de la tecnología y del diseño tengan una visión lo más amplia posible de los retos que habrán de abordar, lo que solo se puede lograr con una formación altamente multidisciplinar. En la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad de La Rioja y en la Escuela Superior de Diseño de La Rioja somos muy conscientes de estas necesidades, y por ello estamos comenzando a trabajar de forma conjunta para mejorar nuestros programas formativos, en especial en los ámbitos de la Ingeniería Informática y del Diseño Gráfico, que son disciplinas con importantes interacciones entre sí.

En este sentido, este jueves 26 de abril, celebramos en la Escuela Superior de Diseño de La Rioja la primera jornada conjunta entre profesores y estudiantes del Grado en Ingeniería Informática de la Universidad de La Rioja y de las Enseñanzas Artísticas Superiores en Diseño de la Escuela Superior de Diseño de La Rioja, bajo el título 'Diseño e informática: aprendiendo a entendernos'.

Entre otras actividades, en esta jornada se presentará la primera experiencia de trabajo conjunto de estudiantes de ambos centros, realizada en el contexto del desarrollo de una aplicación móvil. Estamos convencidos de que esta será una primera experiencia de muchas, que contribuirán a una mejor formación y cualificación de los futuros ingenieros y diseñadores, esos profesionales que han de inventar los dispositivos, aplicaciones, interfaces y otros elementos que aún no podemos ni imaginar, y que, a buen seguro, tendremos que aprender a usar en un futuro no demasiado lejano.

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