Dilación injusta

Hace casi cinco años, el 27 de julio del 2013, un hombre fue detenido en las piscinas de Arrúbal, acusado de abusar sexualmente de dos menores. El individuo pasó en ese momento a disposición judicial y posteriormente fue puesto en libertad con cargos. Ayer, 11 de febrero del año 2018, tuvo lugar en la Audiencia Provincial de Logroño, la vista oral por el caso. La Fiscalía reclama para el acusado la pena de 19 años de prisión al considerarlo culpable de dos delitos de agresión sexual cometidos sobre dos niñas que, en el momento de los hechos, tenían 4 y 6 años, respectivamente. Pero el juicio ha quedado suspendido. Los padres de las menores se negaron a que sus hijas, que ahora tienen 9 y 11 años, declararan, aunque fuese por videoconferencia, para no despertarles unos pavorosos recuerdos ya lejanos y el acusado pidió acabar ya con un proceso que, según sus palabras, le está «arruinando la vida». Sin entrar a prejuzgar culpabilidades ni inocencias, algo que solo le corresponde hacer al tribunal, tanto la postura de los padres como la del imputado resultan comprensibles. Lo que no es de recibo es que un caso tan delicado como este, pero de instrucción no demasiado prolija, se haya demorado inexplicablemente durante cinco años. Eso hace que la Justicia ya no pueda ser en absoluto justa.

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