Decisiones en bien de la humanidad

Decisiones en bien  de la humanidad

«El cambio climático nos afecta a todos y sus consecuencias también. No podemos mirar para otro lado pues va en ello el bien común, el interés general y nuestra responsabilidad tanto para las presentes como para las futuras generaciones»

La hora de la verdad. Tras la COP 21 de París de diciembre de 2015 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático) y el ensayo para su aplicación el año pasado en la COP 22 de Marraquech, el mundo ha de poner en marcha definitivamente dichos acuerdos, así como la letra pequeña.

Es necesario recordar que no hay mucho más tiempo que perder y el objetivo de no superar los dos grados de calentamiento global es un compromiso adoptado en París por los estados participantes y ratificado a su vez por la mayoría de ellos. Es verdad que Estados Unidos ha provocado un revuelo mundial por su salida del mismo, algo que, sinceramente, no se puede comprender, toda vez que había ratificado su compromiso justo antes de la COP 22 de Marraquech.

La COP 23 de Bonn que acaba de celebrarse ha permitido, entre otras cosas, hacer una llamada a ese gran país para que con urgencia reconsidere, como es sentir mayoritario allí, su vuelta a formar parte del liderazgo de los países más importantes a los que se ha sumado -quién lo iba a decir-, la propia China.

El cambio climático es algo innegable y la influencia del hombre también. No tenemos mas que ver los fenómenos recientes que han asolado varios países y entre ellos, el sur de Estados Unidos, Europa y el lejano Oriente. Sin ir más lejos, en España padecemos una grave sequía ya, que comienza a ser muy preocupante para todos los sectores y en especial para la agricultura. Por mucho que lloviera ya hay daños irreparables.

El cambio climático nos afecta a todos y sus consecuencias en cualquier parte del mundo, aunque creamos que están lejos, también. Además, en Bonn se han estudiado los grandes retos de la energía, del agua, del transporte, las ciudades, las comunidades rurales, las soluciones científicas e innovadoras y las respuestas y aplicaciones empresariales a un reto que es de todos, donde la responsabilidad de gobiernos e instituciones públicas, así como del conjunto de la sociedad civil es plena y compartida, aunque diferenciada.

No podemos mirar a otro lado pues va en ello el bien común, el interés general y nuestra responsabilidad tanto para las presentes como para las futuras generaciones.

En Bonn hemos pedido con determinación desde la sociedad civil poner en práctica las medidas que exigen un desarrollo sostenible e inteligente, para abordar y aminorar el cambio climático en bien del conjunto de la humanidad.

Desde el Foro Soria 21 para el Desarrollo Sostenible llevamos más de veinticinco años en estas labores y hemos incorporado como cuarto pilar del desarrollo sostenible -y además como pilar que ha de servir para equilibrar los otros tres (lo social, lo económico y lo ecológico)- la cultura, entendida como la mejor herencia moral de la sociedad, como marco necesario de actuación para incorporar los principios y valores más sólidos que conoce la humanidad, y además, como única respuesta practica a la necesaria aplicación de los acuerdos de París.

Se convierte todo ello en cuestión auténticamente indispensable, innovadora y estratégica, al poder comprobar todos los enormes desequilibrios y brechas que nos trae la globalización, junto a sus indudables beneficios, pero que hoy más que nunca nuestro equilibrio, tanto en lo climático como en lo ambiental, pende de un hilo para poder evitar la mismísima autodestrucción de la humanidad, además de las cuestiones geoestratégicas que así mismo no tenemos mas que observar en su precariedad.

Por tanto, en Bonn nuestro esfuerzo máximo ha sido éste y va a seguir siéndolo, por lo que hago una llamada a un desarrollo sostenible e inteligente, donde los valores más sólidos de la humanidad, y por tanto la mejor herencia de siglos y siglos de sabiduría del mundo, han de primar definitivamente, sin sombra de duda, firmemente, y muy por encima de los intereses egoístas de gobiernos, instituciones, responsables públicos o responsables del conjunto de la sociedad civil, que con miopía, egoísmo, corrupción, manipulación, adoctrinamiento e inmoralidad, ponen en gravísimo riesgo el bien común, el medioambiente, el interés general y un desarrollo sostenible humano, tanto a nivel local, como global; y que quiere la dignidad de la persona, como paso previo a un desarrollo sostenible inteligente y absolutamente necesario, en bien de las presentes y futuras generaciones, y para construir una sociedad en cualquier punto del planeta en la que prime la dignidad, la verdad , la transparencia, la ética , la justicia, la solidaridad, la comunión de esfuerzos, la permanente puesta al día de los derechos humanos, la plena libertad y la paz.

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