UN DEBATE ESTÉRIL

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ - EL TRAGALUZ

E l Gobierno ha desarrollado a través de un real decreto la reforma del 2015 que autoriza el rescate de los planes de pensiones privados a los diez años de su contratación. Así, a partir del 2025 ya no será necesario encontrarse en una situación crítica, como desempleo de larga duración o enfermedad grave (el supuesto de riesgo de desahucio de la vivienda ya no está vigente), para recuperar el dinero.

El decreto tuvo luz verde el viernes apenas 24 horas después de que el presidente Rajoy animase públicamente a los españoles a contratar instrumentos de ahorro privados para complementar sus pensiones públicas. «Ahora que las cosas empiezan a ir bien» es el momento de que los ciudadanos seamos previsores y, ya puestos, dispongamos de otros planes destinados a pagar la educación de los hijos, proyectos personales o superar cualquier revés con que la vida nos dará a la mayoría.

Al presidente le han caído las del pulpo porque «quiere acabar con lo público». Sin embargo, los que han levantado las voces y se han desgarrado las camisas parecen haber olvidado las recomendaciones que hace dos décadas ya hicieron a los ciudadanos dos ministros socialistas, Pedro Solbes y Celestino Corbacho, para que ahorrasen en planes de pensiones privados que asegurasen su futura jubilación pública. ¿Por qué? Porque el sistema público ya daba entonces indiscutibles síntomas de agotamiento.

Así que estamos ante dos opciones: seguir perdiendo el tiempo en un debate ideológico estéril o estudiar medidas que permitan a los españoles provisionar su futuro, harto complejo con estos sueldos que dan para lo que dan.

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