El cuponazo vasco, un amaño contra los riojanos

«El pasteleo con los nacionalistas permitirá que una región con mejores servicios e infraestructuras, más rica y que recibe más, siga agrandando la brecha competitiva con el resto»

Pasó casi de soslayo en la prensa, allá por agosto de 2016, cómo el PP propició en el Senado que el Partido Nacionalista Vasco pudiera formar grupo propio incumpliendo los requisitos que marca el reglamento. Quizá porque era verano y la opinión pública estaba relajada. Observamos, no obstante, con estupor cómo el Partido Popular cedía por unas horas a varios de sus senadores para que votaran junto con los nacionalistas y así éstos obtuvieran una asignación económica mejor. Resultó que descubrimos que Génova no sólo ha tenido una supuesta contabilidad B, sino que tuvo por unas horas 'senadores B' y que uno de ellos fue María Teresa Antoñanzas, senadora por La Rioja.

Curiosamente, el día antes de que trascendiera la cesión de la senadora Antoñanzas conocimos que el PNV, en su pasteleo habitual en busca de privilegios, había puesto precio al apoyo a Rajoy: un regalo fiscal de 1.400 millones de euros y la reforma del cupo vasco. Casual o no, rezumó un rancio olor a vieja política por los cuatro costados.

La semana pasada tocó el momento. De urgencia, con nocturnidad y sin posibilidad al debate o la enmienda, el PP llevó a la carrera de San Gerónimo su cálculo del cupo. Este cálculo, fruto de un amaño político negociado por el Gobierno y el PNV con total opacidad, desoía el razonable informe sobre financiación autonómica suscrito por los expertos designados por las diferentes comunidades autónomas.

Ya sabemos el resultado de la votación. Vimos como la izquierda se olvidaba de la igualdad y la solidaridad, resultando que PSOE y Podemos se linearon con el señor Montoro para acometer la empresa. Rubricaron todos ellos una votación a favor de aumentar la desigualdad entre ciudadanos. En esto los riojanos no nos quedaremos al margen.

En Ciudadanos, nos quedamos solos votando contra la insolidaridad y contra la desigualdad. ¿Dónde quedaron los valores socialistas del Partido Socialista? Se lo diré: en el mismo lugar donde con Podemos decidió negar la posibilidad de enmienda a algo que nos afecta a todos y que es de una gran injusticia. Algo que perjudica al resto de comunidades autónomas y al conjunto de sus ciudadanos, sobre todo a los riojanos.

A nadie sorprenderá conocer que el País Vasco es una de las regiones más ricas de España, la segunda en renta per cápita para ser exactos. Quizá sí saber que pese a ello no sólo no aporta a la solidaridad interregional, sino que se beneficia de ella.

Una situación de desigualdad que se agrava, como evidencian numerosos estudios, dado que en el País Vasco se mantiene un gasto en prosperidad social, sanidad y educación muy superior a la media española, con un nivel de deuda inferior, pero a cuenta del resto.

Por contextualizar, el gasto en educación allí es un 37% mayor que en La Rioja, en Servicios Sociales casi un 50 y así podríamos estar dando cifras hasta aburrirnos. Concluiríamos en todo caso que el nuevo cupo que han aprobado PP, PSOE, Podemos y los nacionalistas supone más desigualdad en el reparto de los recursos, aumentando a cuenta del resto de españoles las diferencias con ellos. Y, obviamente, en esto tampoco somos una excepción los riojanos.

Para quien aún no lo tenga claro, no se debatía sobre la existencia del concierto económico o sobre la foralidad, pese a que algunos hayan hecho todo el esfuerzo para que así pareciera. Sino sobre el cálculo de un cupo de manera caprichosa.

Si bien la Constitución reconoce el concierto, también recoge que ninguna comunidad podrá tener privilegios económicos o sociales sobre el resto. Y esta es la clave para comprender el despropósito que supone lo sucedido la semana pasada.

El recochineo ha sido mayúsculo al conocer que al tiempo que se materializaba el 'cuponazo' se anunciaba una bajada del Impuesto de Sociedades en el País Vasco que pagaremos entre todos, a propuesta del PP y gracias al apoyo del Partido Socialista, socio del PNV en Euskadi.

El pasteleo con los nacionalistas no servirá sino para que una región con mejores servicios e infraestructuras, más rica y que recibe más, siga agrandando la brecha competitiva con el resto. Luego nos sorprenderemos de que las empresas prefieran instalarse en la otra orilla del Ebro. Entretanto, la Ley de Financiación Autonómica lleva tres años bloqueada y para ella, que sí es lo que necesita nuestra comunidad, no hay urgencia por parte del Gobierno.

A pesar todo, Ciudadanos sí seguirá defendiendo un sistema de financiación justo para todos, incluidos los riojanos, y un país de ciudadanos libres e iguales.

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