Cuatro cosillas

JULIO ARMAS

Bueno, señores, esto se acaba. Si Dios no dispone otra cosa, hasta el año que viene no les aburriré más con mis 'Caras, caretas y carotas'. Hoy, y como despedida, había pensado resumirles las noticias más trascendentes de todas las ocurridas en este, agonizante ya, 2017, pero al final, y probablemente por tener tan cerca todavía el día de los inocentes, me he decidido a darle otras cuatro pinceladas más a este cuadro nuestro, catalán y tragicómico, que tantos ríos de tinta está haciendo correr.

Y es que, verán, después de ver el resultado de las últimas elecciones celebradas en Cataluña, las más multitudinarias y bla, bla, bla... ya podemos decir que nuestra Cataluña del alma no solamente está partida en dos sino que, además, y parafraseando a mi admirado don Antonio, «...hay un catalán que quiere / vivir y a vivir empieza, / entre una Cataluña que muere / y la otra que bosteza. / Catalanito que vienes / al mundo te guarde Dios. / Una de las dos Cataluñas / ha de helarte el corazón». ¡Y claro que se lo va a helar!, no hay más que ver cómo está el patio.

Y ahora fíjense en estas cuatro cosillas que, a la vista del resultado de los comicios, me ha dado por pensar.

Primera cosilla: A partir de ahora, al grupo de fuerzas independentistas cada vez les va a resultar más difícil hablar de la cosa esa del mandato popular (aunque ya verán las veces que vamos a tener que oírles transmitir el falaz mensaje). El motivo no es otro que el bloque constitucionalista (Ciudadanos-PSC-PP) ganó en votos al bloque independentista (Junts Per Catalunya-Esquerra Republicana-CUP), aunque, gracias a aquel decreto transitorio que en 1980 firmara el presidente Tarradellas, la repartición de escaños entre las circunscripciones electorales (Lérida, Gerona, Barcelona y Tarragona) se mantiene hoy de forma que se infrarrepresenta a provincias como Barcelona para sobrerrepresentar a otras como Gerona. Vamos, que hoy las provincias históricamente más nacionalistas tienen un reparto de escaños más favorable. Pero bueno, a lo que íbamos, que, a pesar de todo, de eso del mandato popular... ¡nasti de plasti!, que una cosa son escaños y otra votos. En todo caso podría hablarse de mandato 'escañar' (con perdón).

Segunda cosilla: Las elecciones las ha ganado Ciudadanos. Sobre esto no hay discusión. Y hablando de Ciudadanos, hay una cosa que ha tenido su gracia y es que, al parecer, este partido, por lo que antes decíamos, en lugar de en las pequeñas poblaciones ha obtenido sus mejores resultados en las grandes ciudades, lo que nos hace reflexionar sobre la singularidad de este hecho. Verán, suelen decir los que no saben que la Segunda República se proclamó tras una victoria electoral republicana (les estoy hablando de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931). Nada hay más lejos de la realidad. Aunque muchos piensen lo contrario, en esas elecciones los republicanos obtuvieron casi seis mil concejalías, frente a las más de veintidós mil que consiguieron los monárquicos. Sí, así son las cosas, búsquenlo si no me creen, el número de concejales monárquicos casi cuadruplicaba al número de concejales republicanos. Y entonces, ¿qué fue lo que pasó? estarán pensando ustedes... Pues pasó que como el voto republicano se había concentrado en las grandes ciudades sembró la euforia entre los partidarios de la caída de la monarquía y el desánimo en la corte de Alfonso XIII, quien, dos días después de los comicios, partía hacia Cartagena y de allí hacia el exilio para evitar que un conflicto entre monárquicos y republicanos acabase en un baño de sangre. Pero, a lo que vamos, si todo fue así, ¿no es curioso que en el año 1931 el voto mayoritario monárquico-constitucionalista se encontrara fuera de las grandes ciudades para, setenta y seis años más tarde, volver a ellas? ¿Qué ha pasado?

Tercera cosilla: ¿No les parece curioso que el señor Puigdemont y el señor Junqueras hayan obtenido más votos yendo por separado que yendo juntos? Siendo esto así solo nos cabe pensar que antes a unos y otros no los habrían votado por ir los otros con los unos, pero una vez separados... ¿Ven lo que pasa?, eso para que nunca duden de lo que altera el buen entendimiento las malas compañías.

Y cuarta cosilla: Con relación a la elevada participación... no le den demasiada importancia... piensen que desde hacía 35 años no se celebraban unas elecciones en día laboral. ¿Tendrá esto algo que ver con la elevada participación? No sean mal pensados.

No les molesto más y aunque mucho me temo que dentro de muy poco volveremos y volveremos a hablar de las 'catanews' yo aquí lo dejo, pero no sin aconsejarles que salgan a la calle. Como a mí me dijo mi difunto abuelo, les aseguro que hoy van a ver una enorme cantidad de personas con más ojos que días tiene el año. Feliz año para todos, hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

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