Crisis climática

El cambio climático ha sido hasta hace poco una realidad controvertida, afirmada por una parte de la comunidad científica y negada por otra, pero la acumulación de datos disponibles confirma que nos encontramos ante una realidad objetiva e indiscutible. El último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la agencia de la ONU especializada en el tiempo, el clima y el agua, ha confirmado que 2015, 2016 y 2017 han sido los tres años más cálidos en el planeta desde que se tienen datos -los registros comenzaron a finales del siglo XIX-. La OMM considera que la concentración de temperaturas máximas en los últimos tres años es «una clara señal de la continuidad del cambio climático a largo plazo, causado por el aumento de las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero». La aleatoriedad pierde fuerza cuando se sabe que «de los 18 años más cálidos de los que se tienen datos, 17 se han registrado en este siglo». La tendencia es tan clara que las actitudes escépticas como la que ha adoptado Trump son insostenibles y rozan el carácter criminógeno, ya que legan a la posteridad unos daños que pronto serán irreparables. Sólo los avances basados en el Tratado de París pueden redimirnos de una situación dramática que no es compatible con la pasividad.

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