Más corrupción en el fútbol

La detención del presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel Villar, saca a la luz una etapa oscura del 'deporte rey'

Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), y su hijo Gorka, experto en derecho deportivo y al parecer partícipe en los negocios paternos, fueron detenidos ayer por la UCO a instancias del juez Pedraz, de la Audiencia Nacional, junto al vicepresidente económico de la Federación y al secretario de la Federación Tinerfeña. Se les investiga por los presuntos delitos de administración desleal -adjudicaciones de contratos a empresas de su hijo Gorka para el enriquecimiento familiar-, apropiación indebida y corrupción entre particulares -supuesta compra de votos de federaciones regionales con los recursos económicos de la Federación con el objetivo de asegurarse la presidencia de la misma-, falsedad documental y alzamiento de bienes. La investigación ha durado más de un año y se ha basado en escuchas telefónicas e indagaciones policiales que se completarán ahora con la documentación obtenida en los registros. La sospecha de la corrupción vuelve a salpicar al fútbol. Ángel María Villar ocupaba cargos internacionales de relieve cuando sus jefes de filas en la FIFA -Blatter y Platini- fueron sancionados por la FIFA y la UEFA e inhabilitados por ocho años, sin que él se viera directamente involucrado. Pero Villar tenía pendientes otros casos de presunta corrupción en España relacionados con fondos de financiación pública, como el 'caso Haití' (presunto fraude relacionado con las partidas destinadas a construir escuelas deportivas en aquel país) y con el trato de favor a ciertas federaciones con fines electoralistas. Su detención puede poner fin a una etapa de casi treinta años de oscurantismo consentida por las entidades deportivas de este país. Es una oportunidad para cambiar las cosas y que entre claridad y transparencia en el fútbol.

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