Coordinación es la clave

El temporal de nieve y frío que el pasado fin de semana provocó graves incidentes en dos de las principales vías de comunicación de La Rioja, la AP-68 y la Autovía del Camino, deja en su estela enseñanzas de interés incuestionable para afrontar con mayores garantías situaciones futuras de similar trascendencia. La disposición de medios materiales y humanos insuficientes en número y capacidad de intervención, el desigual nivel de educación y concienciación ciudadana, la inexistencia de una red de comunicación eficiente y eficaz o la falta mantenimiento de las infraestructuras se han señalado entre los factores que colaboraron a que una nevada como la registrada acabase para muchos en pesadilla. Mas no sería justo señalar uno sólo como responsable el descalabro del día de Reyes, como se ha pretendido desde algunas instancias buscando siempre en la otra orilla al reo de la culpa: ni las administraciones fueron las únicas responsables ni lo fueron sólo los conductores que desatendieron los avisos y recomendaciones propias de una alerta roja como la que se había activado el pasado fin de semana. Además de los aportados por la naturaleza, todos los elementos señalados, y alguno más, pusieron de su parte en el desastre. Hay que empeñarse, por tanto, en corregir los errores y depurar protocolos para, parafraseando el topicazo, no tropezar dos veces en la misma nieve. Y, por encima de todo, procede de manera inexcusable establecer un procedimiento de coordinación que afecte a todos los medios materiales y humanos susceptibles de ser movilizados por encima de su pertenencia a uno u otro departamento, a ésta o aquella administración.

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