Convertir el plástico en un mal recuerdo

Convertir el plástico  en un mal recuerdo

Los europeos generamos 25 millones de toneladas de residuos de plástico al año, de los que sólo un tercio se recicla. Si no se remedia, en 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos

Es evidente que a día de hoy el plástico está presente en diversos ámbitos de nuestra vida cotidiana: lo encontramos en playas, calles, ciudades... Los beneficios que los plásticos aportan a nuestra sociedad y economía son innegables, pero también tienen efectos negativos para el medioambiente. El plástico supone un riesgo ya que la mayor parte de este material se utiliza solo una vez antes de desecharse. Si queremos ver playas, océanos y calles limpias, esto tiene que cambiar.

Con la primera estrategia de plásticos a nivel europeo estamos sentando las bases para una economía de plásticos nueva y sostenible. De acuerdo con la estrategia de la Comisión Europea, se espera que todos los envases de plástico en el mercado de la UE sean reciclables o reutilizables para el año 2030. Modificando la forma en que diseñamos, producimos, usamos y reciclamos este material, Europa será capaz de liderar la creación de nuevas oportunidades de inversión y empleo.

Los consumidores europeos generan 25 millones de toneladas de residuos de plástico cada año; desafortunadamente, solo un tercio se recicla. Se estima que el valor de estos plásticos desechados podría alcanzar unos 105.000 millones de euros anuales. Igual de preocupante resulta el daño que los plásticos causan al medio ambiente, constituyendo un 85% de los residuos que encontramos en las costas de todo el mundo. Si no cambiamos la manera en que producimos y usamos los plásticos, en 2050 habrá más plásticos que peces en nuestros océanos.

El impacto del plástico en la salud y el medio ambiente es un tema de actualidad que preocupa a los ciudadanos europeos, que quieren que desaparezcan los desechos plásticos de los océanos y las microplásticos del pescado que consumen. Asimismo, han empezado a concienciarse sobre la importancia de proteger la fauna marina, evitando que las aves, las tortugas y otras especies marinas se enreden en bolsas de plástico y viejas redes de pesca. Y están cada vez más hartos del enfoque despreocupado que hemos adoptado hasta ahora en torno a este asunto.

La nueva estrategia sobre plásticos hace frente a estos problemas desde una perspectiva holística que comprende todo el ciclo de vida del plástico. Habrá, entre otras cosas, nuevas reglas sobre el embalaje, concebidas para mejorar la reciclabilidad de los plásticos. Los nuevos estándares para la calidad de los plásticos reciclados brindarán a los usuarios potenciales la seguridad de que los materiales son seguros y dignos de su confianza. También estamos respaldando esta estrategia con un fuerte componente financiero y aumentando el apoyo a la innovación en plásticos. En 2020 habremos invertido 350 millones de euros para ayudar a desarrollar materiales plásticos más inteligentes y reciclables, además de favorecer procesos de reciclaje que sean más eficientes.

Para frenar la proliferación de residuos de plástico, propondremos nuevas reglas sobre plásticos de un solo uso y artes de pesca. También habrá nuevas medidas para restringir el uso de micro-plásticos en productos como los cosméticos, y fijaremos estándares para plásticos biodegradables y convertibles en abono. La Comisión también propone nuevas normas sobre las instalaciones de recepción portuarias para evitar seguir tirando basura al mar.

También estamos utilizando nuestra red internacional para estimular un cambio en todo el planeta, dado que se trata de un problema de alcance global. Se espera que el resultado derive en soluciones globales y estándares internacionales más elevados. Este esfuerzo se basaría en una combinación de presión en foros internacionales y apoyo práctico para iniciativas individuales, tal y como ya hicimos, por ejemplo, con la limpieza del río Ganges en India.

Por otra parte, un problema global crea oportunidades globales. La industria de la UE puede lograr ser líder a nivel mundial en las tecnologías necesarias para producir plásticos más fácilmente reciclables y para crear nuevos productos utilizando residuos plásticos como materia prima.

Si todos los actores a nivel global, nacional y local trabajan de forma coordinada podemos hacer que esta transición se produzca. En este nuevo contexto marcado por la estrategia de plásticos, tanto las empresas, con sus estrategias y decisiones de inversión, como los ciudadanos con sus decisiones y su comportamiento en el día a día, serán un factor clave de éxito. Juntos podemos asegurarnos de que el plástico tal y como lo conocemos se convierta en un mal recuerdo.

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