Convención desconcertada

El Partido Popular no puede seguir ni un solo día más sorteando sus avatares a base de silencios y vaguedades

La asamblea que la dirección del PP había convocado para el fin de semana en Sevilla con el propósito de reactivar a sus bases militantes de cara a los comicios locales, autonómicos y europeos del próximo año fue clausurada ayer por Mariano Rajoy con un discurso con el que quiso dar a entender que todo sigue igual entre los populares. La agenda prevista por el Partido Popular no contemplaba que la convención fuese precedida del inexplicable 'affaire' del máster de Cristina Cifuentes y de la puesta en libertad de Carles Puigdemont por parte de un tribunal territorial alemán. Ambos acontecimientos contribuyeron a que los cuadros del PP reunidos en Sevilla regresaran a sus lugares de origen con la sensación de haber asistido a una oportunidad perdida. Ni Génova en el caso de Cifuentes ni Moncloa en el de Puigdemont contaron ni con el margen de maniobra ni con la capacidad de darle la vuelta a una situación tan incómoda que no podía sortearse mediante los consabidos clichés evasivos. La propia convención se volvió desconcertante, mientras los dirigentes regionales desfilaban por mesas redondas cuyo temario en absoluto respondía a la preocupación inmediata de la militancia asistente. El Gobierno Rajoy no parece contar para su acción de gobierno más que con la incierta tramitación de los Presupuestos Generales para el presente ejercicio, mientras su capacidad de persuasión hacia los grupos parlamentarios que pudieran sacarle del atolladero -PNV y PSOE- se ha debilitado a cuenta de las dificultades que atraviesa. La perspectiva de afrontar el año que resta para las elecciones de 2019 en medio del bucle catalán y sin clarificar cómo se presenta el PP en Madrid resulta demoledora para una formación que hasta hace tan poco tiempo parecía resistir frente a todos los reveses. A los miembros más relevantes del Partido Popular les resulta ya imposible soslayar la incógnita sobre el futuro de su presidente y de quien hasta ayer mismo parecía dispuesto a repetir como candidato en las siguientes generales. Ello cuando la continuidad de la legislatura está en duda. El PP no puede seguir ni un solo día más sorteando sus avatares a base de silencios y vaguedades.

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