Contrastes extremos

Mientras las deudas ahogaban a los hogares empobrecidos, Montoro asesoraba a sus amigos

MARGARITA SÁENZ-DIEZ

Se puede ser muy corto de vista, flojo de oído y duro de corazón, pero conocer casi al mismo tiempo que, en este país, la desigualdad de la riqueza se ha doblado en 12 años y que Cristóbal Montoro, en 2011, presentaba las líneas económicas del futuro Gobierno del PP a grandes empresarios y banqueros, convocados por Rodrigo Rato en el despacho que el propio Montoro había fundado, sobresalta a cualquiera.

Ha sido el veterano ABC quien ha dado esta noticia, aunque nunca ha escondido su amor por el Partido Popular. Es más, el diario monárquico añadía que Equipo Económico, nombre del susodicho despacho, cobraba a sus clientes para impulsar cambios de leyes e influir en el Gobierno.

Mientras la crisis ya se había cobrado 4,8 millones de parados y el PP prometía el oro y el moro para cuando recuperara el palacio de La Moncloa, el que repetiría como ministro de Hacienda contaba sus secretos a un grupo de privilegiados. Los demás que se fastidien.

Las campañas sobre inmediatas operaciones milagro que iba a desarrollar el nuevo Gobierno, hicieron mucha mella. En noviembre de 2011 Mariano Rajoy ganaba a José Luis Rodriguez Zapatero por más de 6 millones de votos.

Pero los datos que ha ofrecido la última encuesta financiera de las Familias del Banco de España, evidencian una lamentable realidad. «Las deudas ahogan a los hogares empobrecidos» y desde el año 2011, solo los más ricos han incrementado su patrimonio. El tramo de los hogares más pobres es el que más ha perdido. Sus deudas superan por primera vez sus activos.

No es posible que esas familias asuman sin más esa situación y que encima den por buenas las lisonjas oficiales sobre el buen camino elegido. Además, el implacable rasca bolsillos acaba de ser reprobado en el Congreso de los Diputados porque su amnistía fiscal fue inconstitucional según el más alto tribunal del Estado, aunque ahora esté pasando unas de sus horas más bajas.

No hagan caso de quien diga, el Gobierno de Mariano Rajoy lo aguanta todo. Ya son dos los ministros reprobados, la oposición ha salido huyendo de la comisión que en el Senado se disponía a investigar la financiación de todos, los partidos. Lo financiación que está bajo todas las sospechas es la del Partido Popular, y ya es suficiente con la comisión que funciona en el Congreso: mira con lupa unas cuentas no apócrifas que hemos podido leer los ciudadanos y de las que nadie se hace responsable, aunque todos sus Tesoreros estén imputados.

Tampoco esperen que suba a los altares un Gobierno alternativo de izquierdas, apoyado por los partidos nacionalistas. Podría llegar más tarde, pero nunca antes del 1 de octubre. Fecha en la que las urnas catalanas para el referéndum pueden esfumarse.

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