Contaminación máxima

La concentración en la atmósfera de dióxido de carbono (CO2), que crece de forma ininterrumpida desde los años sesenta, ha vuelto a alcanzar niveles récord el año pasado, según datos de la Organización Meteorológica Mundial. Rebasó de nuevo la barrera de 400 partes por millón (403,3), que se superó por primera vez en 2015, año de la firma del Acuerdo de París. La subida de 2016 se ha producido a pesar de que la concentración de CO2 debida a la actividad humana se ha estancado; ello se debe a que hay otros factores como 'el Niño'. El consenso científico ha aceptado hace tiempo la evidencia de que el CO2 es el factor decisivo del efecto invernadero, por lo que, si no se cumplen los acuerdos de París, tendremos que padecer los efectos catastróficos del calentamiento global. Y la salida de EE UU, que relajará probablemente el comportamiento del resto del mundo, no augura nada bueno. La presión sobre la comunidad internacional debe ser incesante ante este grave problema.

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