Compensa

MAYTE CIRIZA

El anuncio comienza con una voz de fondo que dice: «Después de pagarle las 63 clases prácticas de la autoescuela y de quedarse con tu coche», mientras la madre se acerca al coche que conduce su hijo y desde la ventanilla le dice: «¿Me acercas un momentito al centro?», A lo que el hijo le contesta: «Mamá, ¿qué te has pensado?, ¿que soy tu chófer?». La voz de fondo dice entonces: «¿Ser madre compensa?». En la escena siguiente, la madre está dentro del coche y mira, sonriente, un cupón de la ONCE del día de la Madre, mientras se lee: «Compensa, y mucho».

El pasado domingo celebrábamos el Día de la Madre, y además de las llamadas de rigor, de algún que otro detalle (siempre escasos), además del anuncio de la ONCE -que con una habilidad increíble siempre nos recuerda los días señalados-, circulaban por esa red incansable que es guasap cientos de mensajes y vídeos muy divertidos, y muy certeros, sobre el papel de las madres. «Nada está realmente perdido hasta que mi madre no puede encontrarlo», decía uno. En otro aparece una madre que dice: «Estaba deseando que pasara el fin de semana y llegara el lunes para descansar», y en la siguiente pantalla aparece: «Ya no te digo nada si es puente».

En otro anuncio de la ONCE también para el mismo sorteo, la madre dice: «Después de hacerle la cama y de colarle el zumo, porque la pulpa no le gusta, todas las mañanas, hasta que se fue de casa, le pides que te ayude a instalar el router», va la hija y le contesta: «Pero, ¿es que no sabes hacer nada sola, mamá? ¿Ser madre compensa?». Los anuncios de este año del cupón de la ONCE del Día de la Madre son absolutamente geniales, se desmitifica la versión edulcorada y almibarada de la relación maternal y, frente a la ñoñería con que tantas veces se presenta la maternidad, son como la vida misma.

La maternidad, y la paternidad son algo duro, muy sacrificado, que no se termina nunca. Con hijos, el día siempre tendrá pocas horas. Sin darte cuenta tu hijo ha pasado del «mamita, ¿puedo dormir en vuestra cama?» mientras te achucha y llena de besos, al gruñido desde el fondo de su habitación: «¿Es que no sabes llamar antes de entrar?». Una no sabe de verdad lo que es ser madre (o padre) hasta que no tiene hijos. Ser madre es lo único que es para toda la vida, no vas a poder dormir del tirón durante años, vas a estar preocupada porque están enfermos, porque tienen problemas con los estudios, porque les deja el novio, por lo que sea. Son una fuente permanente de preocupación, de desvelos y de renuncias, aunque las cosas vayan bien. El cuponazo anunciaba un premio de 17 millones de euros. No hay dinero para pagar lo que es ser madre. Y aún así, más allá de todo esto, como dice al final el anuncio, ser madre compensa, sí compensa.

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