CIRCUNVALACIONES Y CIRCUNLOQUIOS

Larotonda del hoy será la pasarela del mañana... «Algo estamos haciendo mal cuando en el plan no hay más que rotondas y pasarelas porque las segundas son consecuencia de las primeras». La frase me la soltó Alfonso Samaniego en el 2013 al ser preguntado por el que entonces sería el nuevo plan de infraestructuras 2012-2025 de la ciudad de Logroño y lo cierto es que desde entonces no he dejado de darle la razón. Ya al poco, y en relación al uso y abuso de glorietas, la construcción de las dos de Gustavo Adolfo Bécquer con Lope de Vega -cuyas expropiaciones aún colean en los tribunales, según hemos sabido estos días- supuso que en los apenas 500 metros que separan la citada vía con avenida de Colón haya hasta cinco rotondas... ni medio kilómetro en línea recta que, igual en coche no te das cuenta, pero que a pie se ve aumentado notablemente con tanto rodeo. El error de origen, tanto en lo general como en lo particular con tantas circunvalaciones y circunloquios, estaría en que los proyectos se centran en los problemas del tráfico rodado olvidándose prácticamente de los peatones. «Si al hacer un plan de infraestructuras no pensamos en el peatón, luego pagaremos las consecuencias», han venido defendiendo los arquitectos desde hace años. Unas consecuencias que ya pueden verse en las pasarelas propuestas aquí y allá para dar solución a los grandes nudos en la red viaria en los que la actual ronda imposibilita el tránsito peatonal, casos de Los Lirios o La Estrella -pendientes de solución, también de actualidad estos días-. Una LO-20 que, al minuto uno de ser construida, quedó claro que ya estábamos tardando en adoptar medidas para su integración. Una nueva herida abierta, para más inri, con la vieja, la de la vía del tren, cicatrizada muy a medias.

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