Cincuentañera, la madurez reinventada

ITZIAR QUINTANA

En unos meses cumpliré 50 años, pero no soy una cincuentona, soy una cincuentañera. Me siento de una generación de mujeres que por fin ganó su independencia y con ella la capacidad de decidir. Una generación que estudió, trabajó al tiempo que criaba a los hijos y que ahora llega a los 50 con una madurez reinventada. En lugar de enfrentarnos al síndrome del nido vacío cuando nuestros hijos se hacen mayores, disfrutamos de ese espacio y ese tiempo para nosotras mismas. Un tiempo que nos hemos ganado con sangre, sudor y lágrimas. Tras años de esfuerzos y dedicación, de locura para conciliar la vida laboral y profesional, de vivir en una montaña rusa continua, nos encontramos con un tiempo para nosotras.

Llegamos a esa edad con salud, independencia económica, inquietud intelectual, energía y con una experiencia vital que nos permite afrontar nuevas situaciones sin miedo, desde la seguridad, la autoestima y la sabiduría de la vida que nos dan los años.

· Las cartas no deberán superar las quince líneas (1.000 caracteres con espacios) y tendrán que incluir el nombre, apellidos, dirección y un número de teléfono del remitente. Diario LA RIOJA se reserva el derecho a extractarlas. Correo electrónico
cartas@larioja.com

Vemos la vejez lejos porque aún nos queda casi media vida y, desde la experiencia, no vamos a desperdiciar ni un solo minuto de ese tiempo que nos queda. De ese tiempo de vida que queremos aprovechar con intensidad, viajando, estudiando, saliendo, iniciando nuevas relaciones, decidiendo por nosotras mismas.

Estamos dispuestas a romper clichés. Estamos dispuestas a conquistar lo que queremos.

cartas@larioja.com

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