Cierra el 2017, abre el 2018

SYLVIA SASTRE

Es el momento de hacer balance de lo vivido en el 2017: la clase política, la economía, terrorismo, paraísos fiscales, forma de vida, medio ambiente, panorama nacional e internacional, etc.; y es momento de planificar hacia dónde vamos en el 2018.

El 2017 ha sido un año doloroso y de ambiente irrespirable en algunas coyunturas en que hemos sentido indignación, tristeza, miedo..., y en el que todos hemos recibido, también, una lección de realismo, dignidad y superación.

Hemos vivido una ruptura mundial para la condición femenina contra los abusos machistas, con un progreso inédito hacia la dignidad en las relaciones entre los géneros que cambiará la sociedad y la legislación; en Hollywood, Suecia y toda Europa se ha denunciado públicamente a los depredadores sexuales, y se comprueban cambios en Arabia Saudí o en Irán, país en el que 200 mujeres con chador iniciaron la última revuelta como protesta contra las condiciones de vida. Aún queda mucho por hacer cuando todavía continúa la violencia de género.

Internacionalmente hemos experimentado la entrada en funciones de Trump con una política errática, ultrajante y brutalmente egocéntrica que potencia las falsas noticias, la polución, los ricos, la no-diplomacia y la no-cooperación internacional. La toma de conciencia ecológica crece, a pesar de las posturas trumpistas. Hemos observado el progresivo empoderamiento de las «democratracias» autoritarias con fachada constitucional: Rusia, Irán, China, Turquía, Venezuela, Polonia o Hungría son un ejemplo. A ello se suma la persecución de los Rohingas en Birmania o la errática agonía de los refugiados.

Europa se enfrenta al Brexit y resiste sin motores de renovación interna ni liderazgos más allá del papel de Macron y Merkel (debilitada por la dificultad interna en la política alemana), parece que el populismo marca el paso y el progresismo continúa siendo una aspiración social.

España debe esforzarse en la construcción de un país mejor en el que la tensión permanente es difícil de conciliar con las decisiones necesarias para una sociedad que debe avanzar estratégicamente, con un crecimiento económico que se ha mantenido por encima del 3% pero que se verá afectado si no avanzamos.

A pesar de todo, hay expertos que afirman que la humanidad progresa hacia el bienestar. Y ello debe guiarnos para el año 2018 en el que, aprendiendo las lecciones del 2017, deberemos conjugar desafíos y oportunidades para reinventarnos hacia una cultura humanista de progreso, libertad y respeto, con imaginación democrática, para lograr una vida más libre y sobria en la que, quizás, las nuevas tecnologías puedan éticamente colaborar a hacerla más simple.

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