Cataluña, en el diván

El Pleno de constitución del Parlament, con mayoría independentista en la Mesa, deja demasiadas incógnitas por despejar

El Pleno de constitución del Parlamento de Cataluña eligió ayer a los integrantes de la Mesa, que presidirá Roger Torrent, de ERC. El órgano de gobierno de la Cámara tendrá una mayoría independentista, de la que depende la decisión última sobre la investidura telemática a la que aspira Carles Puigdemont. Una alternativa al margen de cualquier legalidad, como han subrayado en un contundente informe los propios letrados del Legislativo. Antes de acceder al cargo, Torrent se comprometió a seguir sus dictámenes, desoídos de forma reiterada en la legislatura zanjada de forma abrupta con la frustrada declaración unilateral de independencia y el 155. En unos días se verá si mantiene ese criterio o se pliega a otros intereses. Torrent apeló a a la normalidad, al respeto a las instituciones y al reconocimiento de la diversidad. Su discurso incluyó las esperables manifestaciones solidarias hacia los electos en prisión o autoexiliados y una declaración 'republicanista', aunque con un tono mucho más moderado que el utilizado por su antecesora, Carme Forcadell. La designación de la Mesa reflejó que el independentismo catalán intenta sortear día a día sus problemas, sus divergencias y sus dudas, pero siempre a cuenta del pluralismo. Actúa como si el resto de la sociedad y de la representación política no existieran o fuesen extraños a los intereses del país. Los juegos de palabras y de ocurrencias que ERC y el PDeCAT precisan para sintonizar con Puigdemont siguen haciéndoles olvidar que no están solos; que no pueden exclusivizar la representación política de los catalanes ni patrimonializar las instituciones de la Generalitat. Torrent insistió ayer en que su objetivo es la «normalidad», pero sin mencionar aquello que la asegura: el cumplimiento de la legalidad. Porque solo el regreso a la legalidad puede garantizar que quede en suspenso la aplicación del artículo 155 de la Constitución. El pleno de ayer no permite prejuzgar lo que vaya a ocurrir en la investidura del presidente de la Generalitat, pero deja demasiadas incógnitas sobre la mesa. Entre ellas, si el secesionismo insiste en su proyecto de ruptura por la vía unilateral pese a la nefasta experiencia del pasado y después de que sus líderes en prisión provisional hayan renegado de esa fórmula ante el Tribunal Supremo.

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