Zanahorias y microondas

ANTONIO DE BENITO

¿Por qué desapareció la humanidad y es la hora y la era de las zanahorias? Por estadística y dejadez a partes iguales.

En Venecia, Paola abrió el microondas. Se había descuidado apenas quince segundos para que el plato de garbanzos con espinacas pasara de estar caliente a extremadamente caliente.

Lo mismo le ocurrió a Tévez en Guanajuato cuando calentaba un vaso de leche desnatada sin lactosa y enriquecida con vitaminas B, D y A y un plus de ácido fólico y magnesio.

Y algo parecido sucedió al mismo tiempo en hogares de Adelaida, Reno, Yokohama, Cenicero... Diez segundos más de energía consumida multiplicada por un coeficiente intelectual cada vez más indeterminado de precisar es igual a la rebelión de la tecnología contra el ser humano.

Como el norte manda, el norte pierde. Solo fue necesaria la dejadez de los mandatarios, la connivencia del primer mundo y las pocas fuerzas del tercero (porque no hay un segundo mundo) para que a Paola, al abrir el microondas, le impactara un garbanzo en el centro de su frente, como si de un balazo de los de Clint Eastwood se tratara. Por su mente pasó la de veces que no había querido comer zanahorias solamente por no hacer el esfuerzo de masticarlas. Ya había percibido que las zanahorias habían ganado preponderancia en la vida diaria. Todo el mundo pasaba de las zanahorias, demasiado duras... y ese desprecio y fracaso, como todos, las hizo más y más fuertes. Una zanahoria joven era la profesora de su hijo, la que le mostraba videos para aprender a restar con llevadas. Un grupo de zanahorias, colgado de las nubes, eran dueño de la sociedad de mundial de drones. Incluso a las personas se les estaba poniendo naranja la cara y el pelo verdoso y la voz de barro. De tanta fruta en tarro, tanto zumo en caja, tanta comida preparada y enlatada y dispuesta a ser comida rápida o pasto de los contenedores verdes, de tanta dejadez a las finas hierbas, de tanto norte y energía, de tanto incumplir tratados antihambre, antinucleares y promedioambientales, tanta capa de ozono y tanto agujero en el seso... Ya lo anticiparon los dinosaurios, estadística, tiempo y dejadez no combinan bien.

Paola cayó fulminada con el garbanzo incrustado en la frente y a toda la humanidad se nos escapó la vida, el sol y la poesía.

Las zanahorias se organizaron, no sabemos si también de norte a sur, por alturas, por contenido en betacaroteno... Tiempo y dejadez, si así fuera.

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