A vueltas con el cableado de las calles de Logroño

CARLOS MARTÍNEZ LARRINGAN

Una vez más, este diario visualiza uno de tantos ejemplos que proliferan en la almendra central de Logroño. Se trata del conjunto de auténticas maromas de cableado de todo tipo, cajetines, etc., del sector eléctrico mayormente y ahora de las telecomunicaciones, que bordean adosados a los edificios.

Hasta ahora, todos los equipos de los gobiernos municipales han dejado hacer a su antojo y libre albedrío a las instaladoras de estos servicios y éstas han ido a lo más fácil. Han sido incapaces o les ha faltado cuajo político suficiente para afrontar el problema; desde que los cables conductores iban suspendidos en palomillas y además a dúo por la existencia de dos 'electras', a graparlos en los edificios.

El Ayuntamiento debe pasar de ser mero espectador como hasta ahora, a ser protagonista activo y beligerante, marcando su criterio sobre el particular . Está claro que abordar la corrección del bodrio estético existente conlleva un costo económico añadido y el consistorio debe regular acuerdos con las empresa en cuestión y establecer un protocolo de actuación. Por ejemplo, cada vez que se reurbanice una calle o se levante un acerado, incluir en el presupuesto las canalizaciones y registros necesarios de acuerdo técnico con las empresas para el soterramiento del cableado, que siempre será menos gravoso, y activar una acción correctora ante tanto desaguisado existente.

Es una tarea ardua y de largo alcance, sólo hace falta voluntad política de propiciar su puesta a punto, desarrollo y constancia en el tiempo.

(PD) A ver si empiezan por la Villanueva en la anunciada intervención parcial, o Calvo Sotelo y el resto de las calles de las Cien Tiendas, o Vara de Rey en su extensión o avenida de Portugal cuando se acometan sus reurbanizaciones anunciadas. Hay tajo más que suficiente.

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