La vuelta de Contador

JULIO ARNAIZ

Podría decir que Alberto Contador había venido a por su última Vuelta a España para despedirse a lo grande, tal cual es un campeón: ganando. Podría decir que ha ganado todas las carreras que ha disputado y que, incluso, hasta la de la vida, que es la más difícil de todas. Y que la ganó con valentía. También que no necesita ésta su última carrera para añadir otro triunfo a su palmarés épico. Podría decir tantas cosas...

Mas, grande ya era antes de volver aquí, donde sus éxitos los exhibimos los demás como prueba de nuestro ego y necesidad, pues a él no le hacían falta tantas loas a una carrera deportiva llena de dedicación, entusiasmo y entrega. Por eso no es preciso que vuelvas a la carrera, donde estarás presente ya siempre: tus hazañas épicas, tu inconformismo con esas etapas «aburridas, de transición, llanas, para los llegadores»... Tú siempre veías una oportunidad, una posibilidad, un resquicio de esperanza. Podría dedicarte si me fuera posible esos versos que brotan al compás de cuando se conquista la gloria, en lo alto del podio, versos que ya se gastaron de tanto recitarlos deprisa y corriendo sin tiempo a saborearlos como mereces. Aseguras que esta es tu última vuelta y que te vas para siempre, sin embargo, permíteme que te llame embustero: tú no puedes irte de donde estabas ya antes de tu despedida y que te quedas para la memoria y el recuerdo de todo aquello que soñamos contigo. Por lo grande que has sido y serás, por tu valentía a prueba de contratiempos, por tu cosecha de frutos sin igual, por tu lucha por la vida, por la esperanza en conseguir los sueños inalcanzables, cuando luego vimos que era posible. Por tu esfuerzo, dedicación, tu entusiasmo, por hacernos gozar desde casa de tus hazañas. Por todo, gracias.

Fotos

Vídeos