Los temporeros

JOSÉ RAMÓN MONGE UGARTE

Cualquier sensible observador se pregunta por la calidad de vida de los temporeros que llegan a nuestros pueblos principalmente con motivo de la vendimia, tan adelantada este año. Por el salario que reciben, por el trato que se les da, por su alojamiento, por su manutención.

Veía yo en la calle principal de mi pueblo a un grupo de trabajadores sentados en el suelo, con aspecto cansado, con las ropas que posiblemente no se habían cambiado hacía tiempo... En fin, que me causaron un cierto desasosiego. Se dice, incluso, que hay mafias que los explotan y que se aprovechan de ellos proporcionándoles sueldos bajos y pisos «patera» en los que se amontonan y malviven. Serían deseables los albergues municipales para los que llegan sin contrato previo, pero esos albergues requieren unas condiciones que la mayoría de los ayuntamientos no pueden proporcionar.

Afortunadamente también abundan los viticultores responsables que tienen bien preparadas sus literas, sus cocinas, sus baños, su agua caliente, etc. Y en este sentido me alegré mucho al saber que Cáritas había premiado a uno de mi pueblo. Felicidades Ramón.

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