La seguridad, un bien común

JUAN ANTONIO DE LUIS

Es inadmisible la negligencia cometida por el gestor de los recursos humanos disponibles para la seguridad de Logroño; las preguntas sobre las consecuencias que podría haber provocado la ausencia de Policía Local durante las noches de un fin de semana son múltiples, más aún cuando desconocemos cómo se cubrió esta carencia, ¿estaba informado el 112? ¿Aumentó sus efectivos la Policía Nacional para garantizar un servicio eficiente ante este vacío? ¿Se comunicó esta eventualidad al delegado del Gobierno?

La seguridad es un bien esencial que debe ser atendido por encima de las discrepancias que puedan existir entre mandos y subordinados, sin entrar en los motivos o en señalar culpables, está claro que el hecho acaecido esta ahí, y es imperioso tomar medidas para que no vuelva a producirse. Los aspectos que esgrime cada una de las partes en la disputa que mantienen desde hace tiempo no deben distraernos de lo esencial, los mas de 150.000 habitantes de Logroño estuvieron unas noches sin Policía Local.

No caben excusas para dejar de prestar un servicio tan esencial a la sociedad. Debemos exigir a la alcaldesa que depure responsabilidades y nos asegure un servicio de seguridad continuo y eficiente. Los únicos perjudicados son los ciudadanos, convertidos en simples espectadores de unos hechos que les afectan directamente.

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