Recordando a María Antonieta

BENITO COTERÓN BLANCO

El último Informe Intermon Oxfam aporta unos datos demoledores: el 10% más rico de la población tiene la mitad de la riqueza del país. Y en cuanto a la cacareada «Recuperación»: el 1% más rico acaparó el 40% de la riqueza generada entre 2016/17, mientras el 50% más pobre solo obtuvo el 7%. Los salarios más bajos han bajado un 15%. Ergo, no hay voluntad de reducir la desigualdad, sino de promocionarla como si fuera algo virtuoso. Esto no es ideología: son cifras. Pero no se conforman con hundirnos en la miseria para ir consolidando un neofeudalismo de amos y siervos. Es que además nos muestran su desprecio. Interpelado sobre su responsabilidad en varias estafas que han arruinado a miles de familias, Rodrigo Rato dice «¡Es el Mercado, amigo!». Jesús Encinar, fundador de Idealista.com, nos reprocha que reivindiquemos salarios y pensiones dignas mientras nos empeñamos en comprar en tiendas de baratillo. Después de hundir la hucha de las pensiones mientras se rescatan bancos y autopistas, Celia Villalobos dice lo que dice. Preguntado por la sangrante desigualdad salarial entre hombres y mujeres, el presidente Rajoy dice «Mejor no hablemos de eso». El ministro de Trabajo de Argentina («colega» ideológico del PP y de Cs) dice que contratar y despedir tiene que ser tan fácil como «comer y descomer». ¡Cómo me he acordado de Maria Antonieta, esposa de Luis XVI! Cuando se barruntaba la Revolución Francesa, unos aristócratas sensatos intentaron convencer a la Reina de que promoviera cambios, porque el pueblo «no tiene pan». Y la Reina, con la frívola superficialidad propia de las clases altas, respondió: «¡Pues que coman pasteles!». Una actitud exactamente igual que la que describo en líneas anteriores. Pues yo creo que esos prebostes deberían andarse con tiento antes de seguir machacando a la población y burlándose. Porque la Historia, muchas veces, se repite. Que tomen nota de cómo acabó Maria Antonieta!

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos