La rebelión de los pensionistas

GERMÁN GORRAIZ

Según el Consejo Económico y Social, 422.600 hogares vivían gracias a la pensión de los abuelos con ingresos medios de 840 euros y que a pesar de su exigüidad, constituía hasta hoy el último salvavidas de los restos del naufragio económico español , pero teniendo en cuenta que el IPC del 2017 escaló hasta el 1,2% y que se ha establecido por Ley un mínimo incremento de las pensiones de un 0,25 %, el colchón familiar verá reducido su grosor y se elevará el riesgo de pobreza y fractura social. En consecuencia, las organizaciones de jubilados y pensionistas apoyados por Unidos Podemos y los sindicatos UGT y CCOO habrían preparado un calendario de movilizaciones para exigir la equiparación de las pensiones al IPC anual así como el incremento de las pensiones mínimas hasta los 800 euros, movimiento al que se habrían adherido el PSOE y Ciudadanos con el objetivo confeso de pescar votos en el enorme caladero que suponen jubilados y pensionistas (cerca de 9 millones de votantes).

Sin embargo, la estrategia electoral del PP se basará nuevamente el mantra de la recuperación económica edulcorada con sibilinas promesas de aumento del techo de gasto autonómico, subidas salariales a funcionarios y jubilados así como reducciones fiscales para intentar de nuevo ser la lista más votada en las próximas elecciones Generales del 2020. En consecuencia, para evitar el incremento de la sangría de votos de un PP lacerado por la metástasis de la corrupción, Montoro aprobará una paga única para jubilados equivalente a la pérdida real de poder adquisitivo (0,95 %) y un posterior Real Decreto que implementará la revisión automática de las pensiones según el IPC anual, lo que supondrá la primera victoria sobre el Gobierno neoliberal del PP que por mimetismo podría reeditar las movilizaciones masivas del 15-M.

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