El problema de la despoblación

JOSÉ-RAMÓN MONGE UGARTE

Compartí el 1 de este mes este espacio con el señor Antonio Ortiz Navas y a fe que me gustó su compañía. Trataba en su carta, titulada «Smart city idiot villages», el problema de fondo de la despoblación rural que padecemos en La Rioja y en toda España por no decir que es un problema mundial. Muchos fondos para la capital y menos atención a las poblaciones menores. Mi mismo pueblo, otrora con casi dos mil habitantes está ahora con 1.008.

Mala, difícil solución tiene el problema. Los euros van donde hay gente, población, votos. Por otra parte la relación tiempo-espacio ha variado pues muchos labradores pueden ejercer su profesión cercanos a una ciudad-capital o a una cabeza de partido, como se decía antes. Y no hablemos de los riojanos que, por mor de ventajas fiscales o escolares, se nos van a provincias limítrofes llamadas Álava o Navarra. Y si baja la población peligran las escuelas y las guarderías infantiles. Los políticos, incluidos los alcaldes, tienen un reto para tratar de aminorar, en lo posible, esta verdadera desgracia rural. Pero, ¿hay solución?

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