Precisiones sobre el muro del cementerio de Pradejón

CIPRIANO JIMENO JODRA

En el diario LA RIOJA de fecha 29 de octubre pasado, se publicó un artículo/reportaje titulado «El pueblo de los protestantes. Pradejón vio nacer, hace 135 años, el primer foco de protestantismo en La Rioja». Me referiré exclusivamente a lo indicado en la siguiente frase: «El muro del cementerio volvería a ser levantado hasta la llegada de la democracia y fue la alcaldía (sic) del socialista Félix Cordón la que volvió a derribarlo». Sin embargo, la realidad fue otra. El muro de referencia -más bien restos de muro- fue eliminado con ocasión de la ejecución de las obras comprendidas en el proyecto técnico denominado «reconstrucción y ampliación del cementerio municipal», redactado por el arquitecto Fernández Ruiz-Navarro, cuyas obras fueron adjudicadas a finales del 1971 y finalizadas a mediados del 1973, siendo alcalde Santiago García Fernández, persona cabal y alcalde cuyo único compromiso fue el de servir a los demás con equidad y de forma totalmente altruista. Las obras citadas supusieron la remodelación total y la ampliación del cementerio, incluida la construcción de una nueva sala de autopsias y un depósito de cadáveres.

A estos efectos, me viene a la memoria la frase de Cicerón ('De Oratore'), que decía: La primera ley de la historia consiste en no atreverse a decir nada falso; la segunda, atreverse a decir todo lo que es cierto; y la tercera, evitar aun la sospecha de odio o de favor».

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