Perros, pagamos todos

CHUS PELLEJERO

No puedo por menos que contestar ante la carta publicada hace unos días en este periódico sobre el dinero que cuesta «mantener» limpia la ciudad por la presencia de los nobles animales de compañía. Soy propietaria de tres maravillosos perros y me indigna que se muestre tanto desprecio hacia ellos.

Pues bien, si vamos a seguir esta cadena de despropósitos: ¿por qué tengo que pagar yo de mis impuestos la limpieza de la calles circundantes de los colegios, si no tengo hijo?

¿Por qué tengo que pagar los propios colegios o la sanidad de los demás si no tengo hijos?

¿Por qué de mis impuestos se pagan los carriles bici, que dicho sea de paso cuestan una pasta, para que no se utilicen y circulen por las aceras?

Pues bien, usted siga pagando conmigo la limpieza de los perros y yo seguiré colaborando con los míos para cubrir los gastos de los hijos de otros.

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