Un Patrimonio de la Humanidad sin explotar

MARTA F. GARRIDO

El lunes se cumplen dos décadas de la designación de San Milán de la Cogolla como Patrimonio de la Humanidad. Un reconocimiento para el pesó su condición de cuna del primer vagido del idioma castellano. Veinte años después, más allá del incremento de la cifra de visitas al monasterio (que no está mal) y de un puñadito de actividades, académicas las más, en torno al español (que tampoco es despreciable), no es errado afirmar que se ha desaprovechado una inmejorable ocasión para situar a La Rioja en la vanguardia de la explotación de la enseñanza de nuestro idioma en el mundo, con todo lo que ello conllevaría en lo cultural, lo social y lo económico. Sí, también en lo económico.

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