El paro baja, pero los sueldos también

BEGOÑA RODRÍGUEZ PASTOR

Estos días hemos podido leer cómo en las previsiones de primavera del Ejecutivo comunitario quedó reflejado que el salario real de los españoles descenderá un 0,4% tras caer un 1,6% en 2017. Así, los españoles serán los únicos de la Unión Europea que perderán nivel adquisitivo. Según informes de la propia UE, tal situación se debe a que el incremento del empleo se apoya en contratos temporales, con los sueldos muy dañados tras la crisis.

Y mientras, el Gobierno sigue escudándose en que las cifras del número de parados han bajado. Sí, señores, el paro baja y los salarios también, y por ende la productividad del trabajador, lo que conlleva a un trabajo de peor calidad, que influirá negativamente en las empresas y, en consecuencia, en la economía del país. Un círculo vicioso del que España parece no salir y, mucho menos, aprender. Seguimos valorando el horario laboral en lugar de la productividad del trabajador, continuamos fomentando jornadas y situaciones poco incentivadoras, que frustran al asalariado. Olvidándonos de que sin trabajadores no hay trabajo y, por tanto, no hay productividad ni nada que vender y así, España sigue camino del hundimiento.

Mientras nos preocupe la cantidad y no la calidad, el horario en lugar del esfuerzo y olvidemos que debemos trabajar en la misma dirección, este país tiene un futuro poco alentador.

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