El día más negro de la historia reciente

JOSÉ-RAMÓN MONGE UGARTE

Para mi generación, los nacidos en los treinta y cuarenta del pasado siglo, creo que el primero de octubre ha sido el día más negro y más triste de la historia reciente de España. ¡Qué pena! ¡Qué desgracia! Y se veía venir. Y el Gobierno se quedó parado. Quizá se queda contento porque gana las elecciones generales pero no quiere darse cuenta de que su partido es muy poca cosa en Cataluña. Y que Cataluña no es una región, nacionalidad o nación cualquiera. Cataluña es algo muy serio, por su historia, por su población, por su lengua que desborda sus fronteras, por su ciencia, por sus deportistas, por su literatura.

No, no debe de haber privilegios entre unas regiones y otras, pero sí puede haber, digo yo, un trato diferencial, una atención muy cuidada hacia ese trozo de nuestra piel de toro. Se habla mucho de diálogo pero a dialogar hay que ir con propuestas concretas y asumibles por ambas partes, de lo contrario no sirve para nada. Además, el procès aburre, cansa, esteriliza y abre brechas entre los españoles cuando este no es el camino, la senda por la que debe transcurrir nuestra convivencia, superando la conllevanza.

Hemos seguido para bien durante muchos años la senda constitucional pues sigamos su curso pero adaptándola a los nuevos tiempos y a las nuevas situaciones. ¡Pero ya!

Y no quiero terminar sin hacer mención de la difícil papeleta, misión, que tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil tuvieron que abordar en estos penosos días y que muchos medios y personas no han entendido o interpretado bien.

cartas@larioja.com

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