La otra memoria histórica

ANTONIO GARNICA LOZANO

Retirado el busto «sin hacer ruido» del ministro franquista Fernández Ladreda del najerino Paseo San Julián, por la misma regla de tres las autoridades ejecutoras de tan valiente y esforzada acción siguen autorizadas para, continuando aplicando la memoria histórica «retirar» la viviendas con Lacalle y Matute de los barrios altos y las doscientas de los grupos de Arrabal de la Estrella (antes Queipo de Llano), Plaza del Mercado y Paseo de San Julián (próximas al quiosco), más el colegio San Fernando y el instituto Rey Don García, también obras franquistas, logros debidos a las influencias del citado e ilustre protector, amigo del alcalde Loyola. Conformistas munícipes pues sólo se atrevieron con la pequeña figura de bronce, instalada hace 65 años con merecidos honores.

Hacia 1910 estaban en Nájera las imprentas de Félix Oñate y Leonardo Torralva y al comienzo de los años treinta la última y la denominada Fénix, también librería, del joven falangista José María Elizondo. Pero una mañana abrileña y lluviosa de 1936 entraron en el local hombres violentos, arrojaron a la calle los libros, inutilizaron la imprenta y a él lo encarcelaron. ¿Delito? Su partido político, legal, le proporcionaba trabajos publicitarios. Vivía con una hermana, también joven, de misa diaria, y cuando lo dejaron libre se fueron de Nájera con lo puesto. Y la misma suerte corrieron miles de imprentas en España. La puerta principal de la najerina sociedad recreativa Círculo Católico de Obreros, con 500 socios, apareció una mañana oficialmente precintada, pero un enfurecido directivo la abrió violentamente... y no paso «casi nada».

Haya paz y que no vuelva «aquello».

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