Lágrimas en 1º de Mayo

CONCHA ARRIBAS LLORENTE

Hace días que abandoné la responsabilidad política directa ejercida desde la concejalía de medio ambiente. En el tiempo de dicha actividad fueron muchas las plazas, los espacios públicos, las placitas que se adecuaron y arreglaron. Hoy siguen allí como baluarte del trabajo de vecinos, técnicos y políticos.

Ayer, casi sin querer, volví mis ojos críticos en el paseo habitual por la ciudad. ¡Qué barbaridad! El estado de la Plaza Primero de Mayo me hizo saltar las lágrimas.

Decía Cuca Gamarra que «se trata de una importante actuación, cuyo objetivo es contar con un nuevo espacio de encuentro para niños, padres y abuelos» y continuaba «que había habido un proceso participativo con los vecinos para hacer de la Plaza un espacio de disfrute natural». ¡Cuánto mienten estos políticos! Entre lo prometido y la realidad distan años luz.

¿Sabe dónde fueron a parar los 2.868.153 euros que costó la remodelación? ¿Por qué no salen de los despachos para comprobar la ciudad que están haciendo/abandonando? El estado de la plaza avergüenza y eso se debe a una penosa planificación y ejecución de la obra, más allá de un mantenimiento más que deficiente que no corresponde con las zonas verdes de esta ciudad.

Hablaba de más de 250 árboles repartidos por distintas áreas de su superficie, con 6.000 flores, distintos tipos de plantas arbustivas y césped. ¿Césped? ¿Flores? ¿Arbustos? ¿Saben lo que dicen, o están mintiendo, como ya resulta desgraciadamente habitual? Y dice la alcaldesa: «Hemos cumplido con la palabra dada». Plásticos, césped 'artificial' en mal estado, suciedad, abandono, dejadez. ¿Esto querían los vecinos?

En 1985 se hizo la plaza, entonces se esperaba un segundo Espolón; se renovó en 1994 y su gran uso hacía necesario volver a retomar el proyecto de remodelación. Y la han reformado. La han convertido en un erial. Esta es la ciudad del PP.

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