Justicia social

JESÚS ASCASO GIMÉNEZ

Nuestro Gobierno centra sus problemas de ingresos en personas con poca capacidad. Como ejemplo, dos supuestos: en el primero, una empleada de hogar trabajando 11 horas diarias cobra 800 euros mensuales; quitando gastos de alquiler, luz, etc., le quedan 200 (en el mejor de los casos). Tiene que buscarse otro trabajo a media jornada del que cobra 450 euros. Sumando todos los ingresos, hace 16.000 al año. Hacienda le obliga a hacer declaración y le sale a pagar unos 1.800 euros. Mientras, una persona con un solo trabajo que cobre 21.000 euros al año ni siquiera está obligada a hacer la declaración. ¿Es normal que trabajando 24 horas al día con esos ingresos haya que pagar esa cantidad?

En el segundo supuesto, a una jubilación de 1.000 euros mensuales le embargan la parte proporcional, unos 100 euros, por un conflicto con la Administración. No es que sea justo o injusto, sino que con 1.000 euros mensuales, ¿cómo viven dos personas pagando 800 de gastos? Lo normal sería que solo en aquellas nóminas que superen los 20 o 25.000 euros pudieran ejercerse estos embargos. Ruina y miseria para los más desfavorecidos, como siempre. ¿Qué hacen mientras tanto nuestros parlamentarios? Sencillamente, nada. No tienen ni idea de estos asuntos, la gente les importa un bledo porque en este país, los que estamos por debajo de las antiguas clases medias somos invisibles.

Quien tenga problemas, que se los solucione; el asunto es que el dinero no crece en los árboles y los invisibles crecemos en número a una velocidad vertiginosa. Para vivir con este desasosiego es preferible tirarte por un balcón y joderle un activo a la Hacienda. En cuanto a los políticos, con sus flamantes sueldos, que tengan claro que ellos son, en gran parte, los responsables de tantas injusticias.

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