Islas de plástico

CONCHA ARRIBAS

Es época de playa. Nadar ligeramente hacia el interior de cualquiera de nuestros mares es encontrar seguro restos de basura. Queremos nuestra playa limpia y acusamos a los ayuntamientos e instituciones de las que depende de no tenerla en condiciones. Nos preocupa el tema durante los 15 días de vacaciones. Luego, pasamos gratuitamente del asunto y seguimos contaminando queriendo o sin querer.

Afirmamos categóricamente que el progreso lleva implícito el consumo desmesurado y aparejada las atrocidades ambientales que infligimos a nuestro dañado medio ambiente: plásticos de envases, bolsas flotantes, residuos de todo tipo. Y muchos de ellos, gran cantidad van al mar, destrozan el ecosistema marino, ahogan a los peces, llenan sus barrigas de nuestros residuos provocándoles la muerte segura y de resultas también contaminamos nuestra vida con las sustancias químicas que se incorporan a la cadena alimentaria de consecuencias fatales para la salud. Matamos así la vida

Hablan los científicos de la existencia de más de 5 billones de trozos de plástico, con un peso aproximado de 270.000 toneladas que flotan en los océanos. 300 millones de toneladas al año volcamos en nuestros océanos y mares sin sonrojarnos.

Un innovador sistema de limpieza de océanos se ha presentado, producto de un joven veinteañero que propone utilizar las corrientes y vientos marinos para que en una enorme superficie de redes implantadas en el mar poder recoger la basura incalculable que flota en los océanos y posteriormente reciclar esos plásticos para convertirlos en gafas, ropa, relojes, etc... Interesante.

La directiva europea de 29 de abril de 2015 habla de la necesaria reducción de las bolsas de plástico: «Los actuales niveles de consumo de bolsas de plástico producen unos altos niveles de basura dispersa, suponen un uso ineficaz de los recursos y es previsible que aumenten si no se toman medidas. Las bolsas de plástico dispersas provocan contaminación en el medio ambiente y agravan el problema generalizado de la presencia de basura en las masas de agua, lo que supone una amenaza para los ecosistemas acuáticos a nivel mundial».

El Gobierno español aprobó en marzo del 2011 un anteproyecto de una ley de residuos que pretendía reducir paulatinamente el consumo de bolsas de un solo uso hasta suprimirlas en 2018, pero en el momento actual seguimos sin tomar decisiones importantes en este asunto.

Y no sólo hablamos de las bolsas de las que los españoles utilizamos más de 135 por persona al año, sino de cubiertos y platos de plástico, bastoncitos de los oídos, cosméticos con contenido evidente, etc... cientos de productos

¿Esto es una denuncia? Es una realidad. ¡Pero si yo no echo nada al mar! Eso creemos. Pero no es así, directa o indirectamente contaminamos la vida. ¿Deben de ser las costumbres de la vida moderna? Es, sin duda, la responsabilidad individual y colectiva la que está dejando nuestros mares y océanos sin peces, solo con plásticos.

cartas@larioja.com

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