Cuando la inspección médica desoye al especialista

NOEMÍ TOMÁS ACEDO

Soy una riojana de 42 años y desde hace 16, a causa de una intervención quirúrgica, sufro graves secuelas, entre otras cosas un síndrome de mala absorción severa. Como consecuencia de ello necesito un aporte extra de nutrientes, nutrientes en forma de batidos para que mi salud no se deteriore. Este tratamiento siempre me ha sido pautado por el especialista en nutrición del Servicio Riojano de Salud y aprobado por la inspección médica.

En estos años de tratamiento, mi salud ha mejorado, pero a día de hoy la inspección médica me lo niega, aunque el tratamiento sea vital para mi salud y sin él empeoraría gravemente a corto plazo.

Yo me pregunto si no es mejor actuar a tiempo y hacer caso al especialista en nutrición del Hospital San Pedro, que lleva tratándome más de 10 años y que conoce mi tratamiento, mi evolución y mejoría. Mi caso parece ser otro más del daño provocado por los recortes, pero no deberían olvidar que somos personas y no números. Es fundamental que continúe con mi tratamiento para criar a mi bebé de once meses.

Con la salud no se juega, por eso solicito a quien corresponda que medie para poder seguir con mi tratamiento para sobrevivir dignamente.

Piénselo, lector, mi caso podría ser el suyo.

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