La incomprensible emoción por las armas

MARÍA SAN MARTÍN

Señor Director:

No comparto en absoluto la necesidad de celebrar el arsenal y la fuerza militar de un país. No entiendo que sean motivo de fiesta y orgullo que la humanidad todavía necesite armas y fuerza para poder entenderse. No puedo comprender que, como personas que somos todas, nos emocione la exhibición de ser más fuertes que el otro para, llegado el caso, destruirle. No me cabe en la cabeza, ni en el corazón, que el mismo sonido de un avión que en algún lugar del mundo signifique muerte sea, en otros lugares , motivo de aplausos.

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