Incierto futuro

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ

Según el INE, el IPC de octubre habría descendido 2 décimas y la tasa interanual sería de 1,6 %, pero la peligrosa subida del crudo hasta los 65 dólares y la implementación de los todavía indefinidos impuestos medioambientales, hará que la inflación se acerque al 2 % para finales del 2017, lo que provocará la pérdida de competitividad de los productos españoles respecto a los de europeos con la consiguiente constricción en las exportaciones e incremento del déficit comercial. Igualmente, una inflación descontrolada conlleva la desincentivación del ahorro y la búsqueda de rentas fuera de las actividades productivas, lo que podría provocar en un futuro mediato una desertización productiva incapaz de satisfacer la demanda de productos básicos.

Por otra parte, según la Confederación Europea de Sindicatos (CES), se habría producido un descenso de los salarios medios del 0,8% en el 2016 respecto al año anterior, lo que agudizará la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora con la consiguiente contracción del consumo interno. Además, según el Consejo Económico y Social, 422.600 hogares viven gracias a la pensión de los abuelos con ingresos medios de 840 euros (lo que constituía hasta hoy el último salvavidas de los restos del naufragio económico español), con lo que la exigua subida de las pensiones del 0,25% para el 2017 -al estar los convenios colectivos y las pensiones en la práctica desligados de la subida del IPC- tendrá como efectos colaterales la reducción del grosor del colchón familiar y la consecuente elevación del riesgo de pobreza.

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