No todos somos iguales

LUIS ENRIQUE SOBRINO

Hasta que logremos un trato semejante hacia el individuo, y que no sea interesado, comenzando por nuestro país, jamás llegaremos a erradicar la desigualdad y conseguir, o al menos aproximarnos, al ideal de justicia tan cacareado por los estómagos agradecidos, esos que hacen promesas que nunca cumplen.

He defendido, y defenderé siempre, que es preciso ayudar a quien verdaderamente lo necesita, pero al contemplar a 57 ciudadanos, entre ellos 40 españoles, descender del avión que les rescataba de la isla de San Martín, los fantasmas de costumbre han vuelto a aparecer. ¿A qué viene enviar un avión fletado por este Gobierno al Caribe, a proteger gentes que ni siquiera pagan sus impuestos en España? ¿Acaso no merecen también ayuda los españoles más cercanos? A esos a quienes la desidia del mismo Gobierno ha dejado en la calle cuando les han enviado las mismas fuerzas de seguridad pero para echarlos de sus viviendas.

O los refugiados sirios, que son blancos, pero en su pasaporte pone sirio, y no danés o español; a esos les ponemos alambradas cortantes. Bonito gesto la del rescate en San Martín, pero insuficiente. La Justicia ha de ser universal, y los derechos humanos, para todos.

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