Gibraltar

JOSÉ RAMÓN MONGE UGARTE

Hace unos días me preguntaba un extranjero el porqué de nuestra constancia en reclamar el Peñón de Gibraltar. A bote pronto creo que le contesté «por estética». Sí, solamente con ver el mapa peninsular ya duele que en ese trozo de tierra hispánica no ondee la bandera española. Gran Bretaña nos lo arrebató y, dada nuestra debilidad guerrera tanto terrestre como marítima, no lo pudimos recuperar aunque lo hemos intentado en varias ocasiones. Y lo tenemos que seguir reclamando, no por vía de las armas, sino por las razones históricas que nos asisten, por la diplomacia, por el sentido común y porque también es un pedazo europeo y no británico, ya que esta gran potencia ha hecho su «brexit», su adiós a Europa. Y, eso sí, respetando en todo momento a la ciudadanía de la «Roca».

Por tanto, no son solo razones estéticas sino también éticas las que nos obligan a no descansar hasta que ese Peñón tan querido quede dentro de nuestro territorio. De seguir así, tenemos una afrenta permanente que procede de las Islas Británicas. Cierto que el problema es difícil,como tantos otros. Mientras el nivel de vida de los gibraltareños sea bastante superior al de los españoles que les rodean no parece factible, al menos a corto plazo. Así que la primera tarea que corresponde a nuestros gobernantes, en mi opinión, es la de elevar la renta del entorno gibraltareño por los medios más asequibles a aquella zona. Creo también que los españoles entenderíamos perfectamente las inversiones que allí se realizasen aunque fuese a costa de elevar nuestros impuestos.

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