Una duda sobre la enseñanza del Islam

LUIS E. SOBRINO

Me gusta el modo de vida de mi país. Además, sé que la nuestra es una nación declarada laica de acuerdo con la Constitución, es decir, entre otras cosas, sin religión oficial, con los matices propios de libertad de expresión y demás tonos de color. Ahora me ha sorprendido el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja (TSJR), con la sentencia que reconoce que el Islam debe incluirse en las escuelas como materia educativa. Y digo que sus señorías se han equivocado de pleno y de plano; en nuestras escuelas públicas no se puede ni se debe enseñar Islam, al menos no con mis impuestos. El motivo: en el islam confluyen cientos de interpretaciones que le otorgan un tufo de desconfianza. ¿Cómo es posible que un talibán eleve el concepto Islam a guerra santa y dinamite miles de años de historia? ¿Qué interpretación creen sus señorías del TSJR que autoriza al Estado Islámico a pasar a cuchillo a miles de ciudadanos, gran parte de ellos civiles inocentes? ¿Cómo nos vamos a defender de esos imanes religiosos que desde sus púlpitos incitan a golpear a las mujeres con tal de no dejarles huellas visibles?

Hace unos años, un presidente español planteó una excéntrica 'alianza de civilizaciones'. Aquello quedó en agua de borrajas tras haber consumido cientos de horas en el Congreso que podía haber servido para algo más práctico. Años más tarde, un alcalde socialista de Logroño regaló un espacio en el cementerio municipal para los funerales y entierros de musulmanes. A mí me cobran por un nicho de dos metros cuadrados. ¿Nos ha hecho mejores ese regalo? ¿Hemos convencido a la corriente musulmana de nuestras buenas intenciones? Díganmelo ustedes.

Claro está que se supone que el permiso para difundir el Islam en nuestras escuelas se supone que va dirigido a la corriente más noble de esa religión, pero ¿cómo controlamos el discurso de los profesores e imanes musulmanes? ¿Será preciso un comisario político que controle cada una de las clases y decida si las insinuaciones léxicas son delito o no, y de adoctrinamiento o apología del terrorismo? Ustedes mismos, señorías, me han enseñado que cuando se plantea una duda razonable en el transcurso de un sumario, se debe rechazar el recurso planteado. Si en estos momentos estoy diseñando una duda razonable, como así lo creo, exijo la derogación de la enseñanza del islam en nuestras escuelas públicas.

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