La dictadura de lo correcto

RAÚL PÉREZ LÓPEZ

Escribo esto con pies de plomo para no ofender a nadie, lo que actualmente es una tarea sumamente difícil.

Pese a llenarnos la boca proclamando nuestra libertad de expresión, nosotros mismos estamos limitando nuestro vocabulario y silenciando nuestras opiniones, sin poder expresar nuestras convicciones por temor a las críticas de una sociedad, la nuestra, que se siente agraviada con cualquier comentario que se aparte de lo denominado políticamente correcto.

Por culpa de esto, se están reprimiendo multitud de opiniones perfectamente válidas y se está coartando gravemente libertad de expresión de la que tanto nos enorgullecemos.

Solamente ciertos colectivos, que se autodenominan minorías, tienen derecho a expresarse sin tapujos. Dichos colectivos utilizan la libertad que poseen para establecer una discriminación positiva que les favorezca y reescribir las leyes y el vocabulario a su antojo.

Con esto estamos consiguiendo que una persona no perteneciente a ningún 'sector de riesgo' de la población no pueda mostrar orgullo por ser como es y que tenga que aplicar un filtro a su forma de ser y de pensar para no ser señalado por el resto.

Estoy hastiado ya de contener mis verdaderos pensamientos ante esta dictadura de lo correcto y de limitarme a mí mismo. Creo que vale la pena romper una lanza por esta libertad a la que estamos renunciando tan fácilmente.

cartas@larioja.com

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