Desatención al cliente

JUAN CARLOS GARRIDO GÓMEZ

Hace unos días, estuve en una sucursal bancaria en Santo Domingo de la Calzada sin ser cliente de dicha entidad. Entré para hacer una gestión que ya había realizado en otras ocasiones en otras sucursales del pueblo. Cuando me tocó el turno de ser atendido, la empleada me informó de que realizar esa operación tenía una comisión y que me hacía un favor por no aplicarme la comisión completa. Después de un pequeño rifirrafe verbal, me dijo con suficiencia que podía haber ido a otra entidad a pagar el doble de comisión por realizar la misma gestión. (Por cierto, señora empleada, no me hace ningún favor por atenderme; solo cumple con su trabajo).

Lo que más me molestó fue la chulería y la prepotencia de las personas que se creen superiores a los demás. Si tienes un trabajo de cara al público, tendrás que atenderles en condiciones. Me imagino que cuando esta empleada hace sus compras por los comercios del pueblo, nadie se ríe de ella ni le dice que le hacen un favor por venderle los tomates a su precio.

Resumiendo: los ciudadanos necesitamos más respeto. Y, como dijo Confucio, «trata a los demás de la misma forma que quieres ser tratado».

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