La democracia está en peligro en Honduras

ÓSCAR FERNANDO ISAULA JIMÉNEZ

El día 26 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones generales en Honduras para escoger los alcaldes, diputados y al presidente de la República. Era una ocasión especial, por primera vez en la historia democrática hondureña un presidente en funciones se postulaba para ser reelegido, a pesar de tratase de un planteamiento inconstitucional.

Llegaba un momento clave en la historia democrática del país, de ahí la cuantiosa presencia de observadores internacionales. Las elecciones se vivieron como una fiesta cívica. Sin embargo, debido a un comportamiento anómalo de la institución responsable de la convocatoria electoral, aquel día de fiesta cívica se ha convertido en uno de los más oscuros de la historia del pueblo hondureño. Y esto, a pesar de múltiples llamados a la transparencia desde la comunidad internacional.

La población también pedía transparencia y respeto a la decisión tomada. Sin embargo, esa voz quiere ser apagada con el ruido de las armas; el día 1 de diciembre se decretó suspensión de las garantías constitucionales y se instauró un toque de queda durante 10 días. Desde entonces no existe respeto alguno por la vida humana. Hasta siete personas han perdido la vida y hay al menos 40 heridos por las balas disparadas por los militares; entre las víctimas, un niño de 9 años, una mujer embarazada y su hijo nonato. Las organizaciones de derechos humanos están desbordadas con la cantidad de violaciones y la crisis humanitaria.

Hoy llamamos vuestra atención, que el mundo entero sepa que hay un país que quiere progresar pero en el que la ambición de una sola persona lo reprime por la fuerza de las armas.

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