Fin de curso en el Ateneo Riojano

ESTHER NOVALGOS LASO

El Ateneo, mi Ateneo, ese del que durante largos años fui vicepresidenta (la presidencia estaba entonces en manos de Rosa Herreros) tras haber sido vocal en varias de las juntas anteriores; ese Ateneo al que quiero y en el que tanta ilusión puse desde poco después de ser reabierto tras instaurarse la democracia, la tarde noche del 22 de junio y con motivo de clausurarse el curso 2016-2017, se vistió con sus mejores galas y ofreció a socios y simpatizantes unas horas de asueto que me atrevo a calificar de inolvidables.

Mis compromisos me impidieron ser testigo de la totalidad del evento. Aun así, dadas las cuatro horas de duración del mismo, puedo asegurar lo mucho que la actividad dio de sí y la mucha satisfacción de quienes allí nos dimos cita.

No era por tanto de extrañar la alegría presente en los rostros de Montse, secretaria ejecutiva de la entidad; de Miguel Ángel, fotógrafo ese día y miembro muy activo de la junta directiva y de quien, desde el compañerismo, ocupa la presidencia. Claro que, con deberes tan bien realizados, estaba más que justificado su contento.

Las palabras con las que el mencionado presidente, Carlos Álvarez, cerró la actividad, fueron clara muestra de la satisfacción sentida: «Lo peor de esto -aseveró- es que en los próximos cierres de curso resultará difícil llegar a la calidad conseguida en este». Y visto lo visto, tal vez tenga razón.

Alberto Vidal, Eduardo Sáenz de Cabezón, Miguel Ángel Gallardo, Cecilia Español y Javier Dulín fueron -y así se les reconoció- artífices del éxito. Prueba irrefutable de la calidad de sus actuaciones -doy a aquí mi opinión- la aseveración constante de Ricardo Romanos. Sus gestos y palabras daban el visto bueno a lo que se estaba representando. Y sea para bien, o para mal, nuestro reconocido cómico en mayúsculas no oculta lo que siente.

¿Detalle a reseñar? La Atenea que, en sitial de honor , fiscalizaba cuanto allí ocurría. Su orgullo de diosa parecía crecer con la experiencia. Cabe decir que fue realizada por el pintor-escultor, escritor y Ateneísta Miguel Ángel Ropero. Él estuvo allí. Y estuvieron cuantos le dan sentido a la entidad para proseguir su, cada vez más, fructífera andadura. Feliz verano a todos.

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