Criticar a España

JAVIER VALDELVIRA

«Pues amarga la verdad, quiero echarla de la boca; y si al alma su hiel toca, esconderla es necedad». Aunque nuestro poeta patrio que fue Quevedo y a la sazón caballero de la Orden de Santiago, no se aproxima al ínclito Brassens en progresía, ni repajolera falta que hace, pero sí quiero recordarlo con esos versos iniciales suyos «es amarga la verdad» en contestación al señor Javier Granda Loza, en cuanto a su carta dirigida a ese diario en fecha del 25 de los corrientes, criticando -eso sí, muy democráticamente- el desfile militar que el 26 disfrutamos en Logroño los que amamos nuestra patria y honramos a nuestras fuerzas armadas. Porque eso es lo que hicimos, como no podía ser de otra forma, darles un homenaje merecido.

Es curioso criticar a España y aseverar no sé qué historia de aderezos con banderas e himnos y loas patrias. Banderas, carteles y cartelones de todo tipo y color son los que ustedes exhiben día sí y otro también cuando se manifiestan -eso sí, democráticamente- recordando a un gigante con pies de barro que fue la Unión Soviética y que, afortunadamente, ya desapareció, aunque sus adláteres ideológicos antidemocráticos la siguen reivindicando.

Señor Granda, y ya para finalizar, no seré yo quien lo descalifique con gruesas palabras y obscenas formas. No porque le aseguro que Calderón de la Barca (otro facha) le hubiese contestado de la siguiente forma: «Aquí la más principal Azaña es obedecer, y el modo como ha de ser, es ni pedir ni rehusar...».

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