Consumo de pornografía en preadolescentes

ANTONIO SOLER FERRÁN

Me inquieta el aumento de las vejaciones de carácter sexual en preadolescentes de 1º y 2º de la ESO. Soy miembro del equipo directivo de un determinado centro educativo y hemos intentado corregir ese problema hablando con los agresores y tengo que decir que, en la mayoría de las ocasiones, se consigue un cambio de actitud después de hacerles reflexionar, en positivo, sobre el daño que producen.

Pero también he descubierto la raíz del problema en un precoz consumo de pornografía. Le regalan al niño un móvil por la primera comunión y, según los últimos estudios, a los 11 años (en 6º de primaria) ya está consumiendo vídeos porno, con vejaciones terribles a chicas. Invito a los padres o abuelos que no se lo crean, a preguntar a su niño de 11 años qué suelen ver, en el móvil, sus compañeros en los recreos. Dicen los expertos que en el año 2008 el porcentaje de consumo de pornografía de Internet a través de dispositivos móviles era del 1%; ahora, diez años más tarde, ya es del 80%.

Padecemos una enorme epidemia de pornografía, denunciada por la revista Time el año pasado, que ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Somos una sociedad contradictoria de bomberos pirómanos que mientras por un lado denunciamos la violencia machista por el otro difundimos, mediante la pornografía, una enorme violencia contra la mujer, una actitud despectiva y una gravísima reducción a la condición de objeto.

Esta nueva droga amenaza a toda una generación de niños y adolescentes, carentes de la defensa de una formación moral, con una adicción autodestructiva. Y los adictos no son conscientes del enorme sufrimiento que imponen a otras personas.

Son muchos los padres de esos menores, preocupados por esta grave crisis de salud pública, que solicitan a las televisiones y otros medios de comunicación un comportamiento más responsable. Sería una magnífica noticia que los medios cumpliesen ese compromiso ético.

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