Chilenas, y no son almejas

ANTONIO DE BENITO

¡Gol en el Bernabéu! Diez de abril de 1988. Golazo de chilena de Hugo Sánchez. Casi hace treinta años y sigue en la retina de todos los que amamos el buen fútbol. Para mí, el mejor rematador de la historia de la 'Casa Blanca' de todos los tiempos.

La almeja chilena puede alcanzar 3,5 centímetros. La de Cristiano se alzó por encima de los 2,38. Una locura en el día adecuado.

Las almejas poseen corazón. Cristiano, también. A sus treinta y tres años se supera entrenando y es un ejemplo de constancia y corazón para lograr mantenerse a ese ritmo año tras año entre los mejores delanteros del mundo. Con toda seguridad el más determinante junto a Messi.

Las almejas se impulsan abriendo sus conchas y abriéndose paso en el agua. Cristiano se impulsa en el césped. Aguarda el momento, salta y hace en ese momento una genialidad. Las almejas son fuente de minerales y vitaminas del grupo B. Cristiano y el Real Madrid ya han dado cuenta de uno de los rivales del grupo B de la liguilla, el PSG. Ahora, quizá les toque el otro mineral del grupo, probablemente más duro, el Bayern, siempre que liquide en Alemania al saludable Sevilla.

Las almejas tienen gran cantidad de hierro (FE) y esa fe es la que mueve a Cristiano para conseguir tantos como la chilena del martes ante la Juve. El hierro (recuerdo a Fernando, gran capitán que también levantó tres Champions) está indicado contra las anemias y Cristiano es la dosis que el Madrid encuentra cuando menos lo esperamos y más necesario es.

Dicen que las almejas aumentan las defensas. Cristiano no entiende de defensas bajas ni altas. Las defensas lo padecen a él. Y no digamos los porteros.

Las almejas, dependiendo de la zona, tienen un amplio calendario de recolección. A Cristiano Ronaldo lo puedes ver, sobre todo, con la primavera iniciada. Abril y mayo son sus meses preferidos como depredador del área. En verano, descansa; en otoño, a partir de septiembre, hiberna o padece una especie de letargo que puede confundirlo con otras especies más comunes.

Sí, soy del Real Madrid como el que más. Y hoy, como desde hace mucho tiempo ya, huyendo de todo oportunismo y quizá a contracorriente y en el momento menos indicado, expreso que me gustaría amar con mayor frecuencia el fútbol de Cristiano, pero me gusta el fútbol de mi equipo por encima de todo individuo (también el que hacen otros equipos) y de Cristiano, como las almejas, me gusta la chilena, con corazón. Para gustos, las almejas...

cartas@larioja.com

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