Carta abierta para quien hoy no desea seguir viviendo

EVA CRESPO

He pensado mucho, he leído, he buscado... razones para que te aferres a la vida... He comprendido que si has llegado hasta aquí tú ya has pensado, leído y buscado... He sentido que tu sufrimiento no es distinto del mío. Que tus lágrimas están hechas de la misma sustancia que las mías. Yo tampoco sé qué ocurrirá mañana, ni si los sueños se cumplen en todo caso. No sé si aquello que amo permanecerá siempre, ni si mis acciones traerán los resultados que yo espero... Nada de esto sé... ¿Qué podría ofrecerte?

Recordé lo que cantaban The Hollies, allá por los 60: «El camino de la vida es largo y no sabemos a dónde va. A veces es tortuoso y se adentra en territorios oscuros, a veces claro y luminoso. Sea como sea, todos debemos recorrerlo». Por eso, porque es cosa de todos, podemos apoyarnos en otros cuando sentimos que ya no tenemos fuerzas para seguir avanzando solos.

Este camino, que es la vida, no tiene retorno, ni marcha atrás, nos empuja a seguirlo allí donde nos lleve y, en ese camino, no estás solo, no estás sola. Cuando la carga sea demasiado pesada cuenta conmigo, cuenta con otros que están caminando igual que tú y comparte con ellos esa carga.

No sé qué razón podrá fundamentar tu vida, no sé siquiera si es eso lo que necesitas ahora, lo que sé es que yo, ahora, puedo soportar el peso de tu angustia, la agitación de tu mente, las lágrimas que brotan silenciosas ahogando tu respiración. Por eso, rompe el silencio. Aquí estoy, aquí estamos para llevar tu carga en este trecho del camino.

Si hoy sientes que tienes deseos de morir, no estás solo, no estás sola, no guardes silencio, yo también soy vulnerable y compartir en alto nuestra vulnerabilidad es lo que nos hace fuertes.

Comparte este tiempo conmigo y transformemos juntos nuestras vidas.

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