Al caer la noche, siempre vigilo

ITZIAR QUINTANA

No debería ser así, lo sé, pero no puedo evitarlo. Pertenezco a una generación de mujeres que tuvo acceso a una educación universitaria y a un trabajo bien remunerado. Una generación que pudo saborear la libertad de salir, viajar y disfrutar de la vida.

A mis casi cincuenta años he tomado muchas decisiones sola, he criado a mis hijos, he desarrollado una trayectoria profesional y he luchado para que mi hijo y mis hijas crecieran con un modelo de mujer independiente. Para que en el futuro sean capaces de elegir cómo quieren vivir su vida, sin depender de nadie más que de ellos mismos, sin distinción de género.

A pesar de todo, cuando camino sola por la noche siempre estoy alerta, vigilo los portales, cambio de acera si me cruzo con alguien en una calle solitaria, miro a mi espalda continuamente por si alguien me sigue, me estiro de la falda de vez en cuando. Todo eso solamente por ser mujer, porque nos sabemos vulnerables, porque en cualquier momento alguien puede decidir, sin respetar, sin preguntar, sin consentimiento. Sólo espero que mis hijas o mis nietas sean capaces de caminar con la misma seguridad entre una multitud durante el día que en una calle solitaria en la noche. Sin sentir que deben protegerse.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos